El verano es una época idónea para que los niños afiancen los hábitos que les llevarán a formarse como un adulto completo, tanto desde la vertiente social y de convivencia, pasando por la cultural y la responsabilidad, hasta la relativa a las rutinas alimentarias saludables y el ejercicio físico.

No hay duda que no hay mejor enseñanza que la aprendida a través del ejemplo. Por tanto, un niño que crece en un ambiente donde estos valores son norma habitual tendrá más fácil convertirse en un adulto con unos principios elevados.

En el ámbito social y de convivencia, es el momento de reunirse con familiares y amigos y disfrutar de conversaciones acordes con la edad del niño. Es primordial la figura de los abuelos. De ellos reciben valores y experiencias únicas.

En cuanto a la cultura, leer cuentos, oír música, proporcionarles medios para crear sus propias obras de teatro, será una forma muy divertida de entrar en esta área.

La responsabilidad se ejerce de muchos modos, en este caso, nos referimos a la ayuda de los niños en casa. Tareas tales como, hacerse la cama y recoger la habitación, ayudar a poner la mesa, son buenos ejemplos.

Por último, el verano invita a hacer ejercicio al aire libre (nadar, ir en bicicleta, correr, etc) y también a comer alimentos refrescantes. Es el momento para introducir, de forma más habitual, vegetales, hortalizas y frutas y que esta tendencia se convierta en un hábito.

Y nosotros , a través de nuestras nannies, os ayudaremos a conseguirlo.